- 1. Welcome to the Jungle 4:32
- 2. It's So Easy 3:21
- 3. Nightrain 4:26
- 4. Out Ta Get Me 4:20
- 5. Mr. Brownstone 3:46
- 6. Paradise City6:45
- 7. My Michelle 3:38
- 8. Think About You 3:49
- 9. Sweet Child O' Mine 5:54
- 10. You're Crazy 3:16
- 11. Anything Goes 3:25
- 12. Rocket Queen 6:14
Año: 1987
El disco debut de Guns N' Roses "Appetite for Destruction" fue toda una revolución para el hard rock de finales de los 80', era un disco sucio, peligroso y corrosivo lanzado en un periodo no muy bueno para el género. Superficialmente, Guns N' Roses pueden parecer un grupo que no proclamaba nada nuevo, sexo, alcohol, drogas, y rock & roll, pero hay cierto aroma desagradable en sus canciones, en gran parte debido a que Axl Rose no encuentra demasiada diversión en el entorno urbano de Los Ángeles y en sus ambientes llenos de heavy metal, mujeres baratas, bebida y crimen. La música es tan corrosiva como las letras, galopando entre el blues y el hard rock al más puro estilo Aerosmith o AC/DC, emulando a innumerables bandas de comienzos de los 80'. Pero estos fueron los sonidos con los que crecieron Guns N' Roses y en los que se inspiran a la hora de realizar sus composiciones. Y es exactamente toda esta casuística la que convierte a "Appetite for Destruction" en uno de los discos más potentes de la década. Axl no solo infunde temor, también se muestra vulnerable, sobre todo en la balada "Sweet Child o' Mine". También tiene un gran talento a la hora de transmitir los temores y el horror en el que puedes caer cuando deambulas por el interior de la ciudad, entre sus calles oscuras y silenciosas y en donde parece que hay miles de ojos al acecho, solo hay que escuchar temas como "Welcome to the Jungle", la oda heroíca "Mr. Brownstone", o "Paradise City". Pero las letras que Axl escupe a voz en grito, no serían efectivas sin la interacción de guitarras entre Slash y Izzy Stradlind, que rasgaban los riffs y los solos mejor que cualquier banda desde Rolling Stones. Ahora podemos comprender porque "Appetite for Destruction" fue considerado por todos los medios el mejor disco de metal de finales de los 80'.



